Cuentos en favor de TODAS las familias

En A Fortiori Editorial apostamos por redefinir el concepto de familia como aquello que constituye “nuestro lugar en el mundo”. Allí donde siempre queremos y podemos regresar, porque se nos recibe con los brazos abiertos, donde quienes pertenecemos a ella nos queremos y nos lo expresamos y donde la diversidad es un valor positivo, porque nos enriquece.

Queremos transmitir a las generaciones futuras, que el amor entre nosotras y nosotros es lo que hace que formemos una auténtica familia. Independientemente del número de personas que la integramos, del sexo al que pertenecemos, de nuestra raza, del tipo de pareja que formamos, o de si somos hijas o hijos biológicos o nos han adoptado.

Con la colección de “Cuentos en favor de TODAS las familias” pretendemos contribuir a mejorar la sociedad desde la base, desde la educación de los más pequeños, para hacer posible la erradicación total de la homofobia, de la falta de respeto a la diversidad y del pensamiento único, vengan de donde vengan. Porque, si se trata de educar en valores, el auténtico valor es el AMOR, no la sexualidad de los parientes o cómo hemos sido concebidos.

Con estos cuentos vamos dando uno a uno los pasos necesarios para que algún día, no muy lejano, sea natural constituir la familia que cada uno desea sin tener que dar explicaciones o pedir disculpas a nadie.

Se trata de cuentos para niñas y niños entre 4 y 7 años, en los que aparecen familias de padres o madres homosexuales, padres o madres separados o divorciados, niños adoptados, familias multirraciales, monoparentales, etc. Hemos huído de hacer cuentos en los que el asunto sea la homosexualidad de los padres o madres, o su condición de divorciados o de madres solteras y hemos buscado en todo momento naturalizar las situaciones, con la idea de que las niñas y los niños que viven ese otro tipo de familia no-tradicional, vean reflejada la suya sin dramas ni tratamientos “especiales” y del mismo modo, los niños y niñas de familias tradicionales, se enriquezcan conociendo otras realidades familiares diferentes de la suya.

No son “cuentos en contra” sino “cuentos en favor” porque el lenguaje del Amor es universal y éste no es exclusivo de NADIE.

Son álbumes ilustrados, encuadernados en cartoné.

Nacemos mujeres u hombres, pero no hay una única manera de ser hombre o mujer, sino tantas como seres humanos poblamos la tierra. Anatematizar «algunas maneras de ser mujer» o «algunas maneras de ser hombre» es lo que nos ha hecho estar en esta situación en el que la sociedad está impregnada de homofobia y sexismos varios.

Pensamos que habría que luchar contra ese pensamiento único, contra esa homofobia tan impregnada en la sociedad a fuego. Lo malo es que los famosos «Días de…» son perjudiciales para este tipo de trabajo de NATURALIZAR, insisto. Porque con un día al año se consigue acallar conciencias y despertar malos rollos, a partes iguales, pero no se consigue trabajar desde la base. Creo que hay que realizar un trabajo muy a pie de pista, desde la Literatura, el cine, la publicidad, los juegos de consola… todas las plataformas. Porque… ¿le metemos el diente a los juegos de consola, por ejemplo? No resisten ni medio análisis en cuanto se ponen a adjudicar roles o papeles de hombre/macho-alfa y mujer/hembra-princesita.

En A Fortiori deseamos cubrir en el ámbito de la Literatura infantil y juvenil un hueco que estaba siendo cada vez más flagrante. La ausencia total en los cuentos, de situaciones familiares actuales, y la falta absoluta de «NORMALIZACIÓN» de este tipo de situaciones. Cuando hablamos de «educar en valores» no podemos menos de pensar en qué tipo de «valores» transmiten los cuentos tradicionales: ¿Hansel y Gretel matando a la bruja y robándole las joyas? ¿Su padre y su madrastra enviándoles al bosque porque no tienen qué darles de comer? ¿Y son los niños tan idiotas que el mendrugo de pan que les dan, lo gastan en tirar miguitas por el bosque? ¿Y qué ganas te entran de comer después de saber que la bruja los cebaba a comer para merendárselos después? ¿Y analizamos los demás cuentos desde esa óptica? ¿Qué hacemos con el príncipe al que una paloma le va arrancando los ojos y el corazón y tal y tal? ¿Y el soldadito de plomo fundido en la chimenea por amor a una bailarina perversa? Los cuentos de Grimm y Andersen son de hace más de un siglo, no sirven para «dar de leer» a nuestras criaturas del siglo XXI, donde las madres y los padres han de convivir con hijas e hijos que tienen otras madres y padres y que no por eso son perversas, malvadas y vengativas.

Si se trata de educar en valores, el auténtico valor es el AMOR, no la sexualidad de los parientes o cómo hemos sido concebidos y el lenguaje del Amor es universal y no es exclusivo de NADIE.

Por eso con la colección de «Cuentos en favor de TODAS las familias» pretendemos contribuir a mejorar la sociedad desde la base, desde la educación de los más pequeños, para hacer posible la erradicación total de la homofobia, de la falta de respeto a la diversidad y del pensamiento único, vengan de donde vengan. Con estos cuentos vamos dando los pasos necesarios para que algún día, no muy lejano, sea natural constituir la familia que cada cual desea sin tener que dar explicaciones o pedir disculpas a nadie.

El trabajo que intentamos hacer desde A Fortiori es el de NORMALIZAR, es el de conseguir que los cuentos tengan de trasfondo diferentes tipos de situaciones familiares «naturalizadas» no que el problema del niño sea que tiene dos mamás o que le gusta vestirse de rosa. Si el hecho de que a un niño le guste vestirse de rosa constituye un problema y hay que hacer un cuento para eso, estamos MALTRATANDO la situación, porque no la estamos NATURALIZANDO, sino que simplemente estamos permitiendo que se visibilice, pero de forma «perversa», tratada como un caso «distinto». Lo que hay que trabajar es esa NATURALIZACIÓN, y ello se dará el día en que en un cuento un niño juegue disfrazado de chica, o de dragqueen pero el asunto de cuento sea que van a irse de excursión a la playa y hay medusas y le dan miedo o las tiene que evitar.

Hace años se ocultaban los divorcios o los hijos con Down, y un trabajo exhaustivo de «normalización» de la situación ha hecho que eso deje de verse como «lo distinto» para pasar a ser una de tantas formas diferentes de vivir la familia. Hemos huido de hacer cuentos en los que el asunto sea la homosexualidad de los padres o madres, o su condición de divorciados o de madres solteras o inseminadas, y hemos buscado en todo momento naturalizar las situaciones, con la idea de que las niñas y los niños que viven ese otro tipo de familia no-tradicional, vean reflejada la suya sin dramas ni tratamientos «especiales» y del mismo modo, los niños y niñas de familias tradicionales, se enriquezcan conociendo otras realidades familiares diferentes de la suya.

Tenemos ya 14 títulos, el número 13 «Aitonaren txalupan» «La barca de mi abuelo» aborda la muerte del abuelo (otro tema, el de la muerte, muy maltratado por los cuentos infantiles) y está escrito por Mariasun Landa, Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil e ilustrado por Eli Landa.